by yuxtem in Blog, Mom Business University, Uncategorized 0 comment

Hace ya varios años inicié a estudiar en la universidad mi carrera profesional, escogí “Ingeniería Industrial”, gracias a Dios tuve la oportunidad de terminar mis estudios y terminar mi carrera.

Seguido de eso me case y quede embarazada de mi primera hija, con mi esposo habíamos tomado la decisión que no trabajaría el primer año de nuestra bebé y pues seguimos el plan. Justo cuando mi hija cumplió 1 año, tuve la oportunidad de iniciar un nuevo trabajo y justo en la primera semana de prueba me entero de que ¡estaba embarazada de nuevo! Por el tipo de trabajo que era decidimos que la mejor opción era renunciar y pospondríamos la decisión de un nuevo trabajo.

 

El tiempo pasó rapidísimo y llegó el tiempo en que mis niñas se fueran al colegio. En ese momento coincidió que mi papá se quedó sin trabajo, ese fue el momento justo donde inicié el camino del emprendimiento, no sola sino como alera de trabajo.

 

Mi papá tenía un amigo que se dedicaba a la fabricación de productos de limpieza que le ofreció darle producto para distribución y venta. Nos decidimos a entrar al negocio, por lo que empezamos a vender estos productos a nivel empresarial y así fue como nos animamos a iniciar un pequeño negocio familiar. Yo pude acompañarlos en todo el proceso desde tomar la decisión de tirarnos al agua hasta obtener la patente de comercio.

 

Cuando comenzamos yo tenía todas las bases de “conocimiento universitario” pero NADA de experiencia y lo que más me enriqueció fue que pude ir acompañada de mi papa, un hombre con mucha experiencia y mucho camino recorrido. Lo tenía como jefe y el me corregía cada vez que hacía falta. Fue pasando el tiempo y cada vez todo iba encajando mejor, en eso mi papá consiguió un trabajo formal y pues decidió dejarme el negocio completamente a mi sola. El buscar clientes, cotizaciones, ordenes de compras, entregas, cobros… Todo había quedado a mi cargo. Fue ahí donde tuve que empezar a organizar y optimizar mi tiempo, ya que tenía únicamente las mañanas que mis hijas se iban al colegio para poder hacer todo lo del negocio y a mediodía que regresaban pues ya me dedicaba únicamente a ellas. Había días que me dedicaba únicamente a trabajar en los procesos administrativos, otros días que me tocaba salir y hacer entregas, cobros, etc. En todo este proceso también involucré a mis hijas y ellas desde ese entonces veían que yo iba y venía. Me recuerdo que para diciembre que ellas estaban de vacaciones y me tocaban hacer entregas de producto también me las tenía que llevar, entrabamos las 3 a las recepciones de las diferentes empresas y me veían como entregábamos los diferentes productos que llevábamos. Ellas se emocionaban y empezaban a entender como es que la vida en verdad funciona.

 

Por diferentes razones tuve que dejar a un lado este proyecto, que se llevó una buena parte de mi corazón (aun que guardo muy gratos recuerdos) pero me ayudó a ganar experiencia, conocer personas y sobre todo a pulir todos los conocimientos que yo había adquirido.

 

Toda esta vivencia me catapulto a otro rubro muy importante que es donde me estoy desenvolviendo actualmente. Ayudar a mamás emprendedoras junto a Mom Business University. Desde que conocí este proyecto me sentí identificada, porque muchas veces uno toma el titulo de “mamá”, aunque es hermoso, uno también es una mujer que vale, que piensa y que queremos aportar en nuestra casa como en la sociedad. Me gusta empoderar a mujeres por medio del conocimiento, que puedan crecer y desarrollarse, por lo que estamos trabajando en crear cursos en línea específicos para emprendedoras. Junto con esto, regresé a mi alma mater, a hacer algo que me apasiona, ser docente universitaria, donde puedo aportar mi conocimiento en las áreas de finanzas, marketing, administración y emprendimiento.

 

Este es un pedacito resumido de mis vivencias, pero lo que te quiero transmitir es que Sí, ¡Sí puedes emprender siendo mamá!, no tengas miedo, estamos para ayudarte, tú vales y que el dia de mañana cuando te mires al espejo puedas ver el reflejo de una mujer completa, plena y sin remordimientos. Es cierto que los años que tus hijos son pequeños son pocos y que no volverán, pero tu juventud y tu fuerza también lo son, todos los seres vivientes tenemos únicamente 24 horas al día 7 días a la semana y nosotras somos las que tomamos la decisión que hacer con ellos. Los años pasan y está en tus manos el poder de cambiar el rumbo de tu vida.

 

Sigue adelante, esfuérzate, date el valor que te mereces y nunca pierdas tu esencia.

 

Mi frase favorita “No cortemos las alas; orientemos el vuelo. -María Eugenia de Jesús”

 

Un fuerte abrazo

 

Paola Vásquez de Aguilar

Moneda
USD Dólar americano (US)