by yuxtem in Blog, Experiencia personal, Uncategorized 2 comments

Hace algún tiempo empecé con la necesidad de dejar un legado, algo que realmente marcara una diferencia en el mundo. Inicialmente pensaba en el clásico “quiero salvar al mundo y ser parte de algo más grande que yo misma”. Perdonen si suena trillado o un poco fuera de foco, pero debo confesar que realmente así era yo hace algunos años atrás.

Sin embargo, por más que lo intentaba no parecía encontrar esa actividad, cosa o situación especial que me llevara justamente a sentir que estaba agregando valor al planeta, que estuviera dedicando mi tiempo a algo que realmente valiera la pena. Aún tengo esa sentimiento profundo en mí, solo que ahora tiene un enfoque claro y un camino bien trazado para poder alcanzarlo. Dejó de ser tan sólo un anhelo o un sueño distante, y se convirtió en ese motor que me mueve día a día a hacer las múltiples cosas que hago últimamente.

Siempre he tenido esa necesidad de aprovechar al máximo la capacidad y los dones que he recibido de Dios, para ponerlos al servicio de los demás. Solo que no siempre he sido muy buena identificando la mejor forma de hacerlo, y confieso que fue hasta que me convertí en mamá que todo empezó a hacerse mucho más claro.

Mi hijo Javier me dio el empujón que necesitaba para tomar acción,  fue esa señal que alguien muy chiquito venía justo detrás de mí siguiendo mis pasos; y empecé a pensar el tipo de ejemplo que quería darle, como quería que recordara a su mamá cuando estuviera hablando con sus hijos y yo ya no estuviera presente.

Con ese empujón fue que descubrí que realmente las mamás desarrollamos de una manera muy natural todas las herramientas que un emprendedor necesita, solo que en nuestro caso no tenemos mucha opción, o se hace o se hace tan simple como eso.

Literalmente te vuelves “Todóloga”, adquieres una impresionante capacidad de hacer y estar en todos lados.  Milagrosamente encuentras la fuerza en medio de la flaqueza, y cuando pareciera que nada podría empeorar, en efecto todo empeora y aún así descubres la forma de salir adelante.

Aplicas técnicas de ingeniería industrial, optimizando al máximo los recursos que tienes a tu disposición.  Te vuelves la mejor Gerente de Finanzas: Identificas claramente tus objetivos financieros, realizar un presupuesto y ejecutas de acuerdo a este (y es que realmente no tienes mucha opción), porque hay un chiquit@ que depende de tu buen actuar y que asegures poder cubrir sus necesidades básicas.

Eres la mejor negociante, después de todo es tu principal herramienta para lograr que los peques te den un respiro para trabajar, o simplemente para poder comer un poco tranquila.

Desarrollas la habilidad del mejor Gestor de Talento, identificando la persona idónea para apoyarte, si estás en la posibilidad de contratar a una.  Descubres que eres experta en logística, porque empiezas a planificar con mayor anticipación tus mandados o actividades, asegurándote que sea utilice el menor esfuerzo posible, que todo te quede en el mismo lugar y que obtengas el mejor precio posible.

Eres ahora toda una Ingeniera en alimentos, asegurándote utilizar los mejores ingredientes, almacenar y preparar adecuadamente los alimentos para tu familia.  Eres una experta en procesos de limpieza, desinfección y sanitización.  Eres una maestra casi titulada de los múltiples tutoriales que has visto en YouTube para poder aplicar el Método Montessori en casa; y no se diga de los juguetes educativos que empiezas a buscar constantemente para dar la estimulación correcta a tu peque.

Eres  la mejor nutricionista diseñando semanalmente los menús de tu familia, planificando las loncheras semanales, los snacks nutritivos para llevar al trabajo o para tener en casa mientras preparas tu informe a ese cliente importante.

Te conviertes en experta en moda de peques, constantemente buscas la mejor combinación para que no solamente estén cómodos sino que también se vean muy guap@s.

Eres la piloto designada para llevar a los peques al colegio, la maestra tutora que les ayuda en las clases al regresar.  Y con todas esas habilidades, destrezas y conocimientos desarrollados es cuando sientes que estás lista para emprender; y aunque o sea un éxito rotundo al inicio definitivamente estás mucho más preparada que antes de tener un hijo.

Ser mamá exige de ti más que cualquier otra profesión en el mundo, paciencia y múltiples destrezas afloran.  Aprovecha ese momento para tomar las riendas de tu vida y marcar una diferencia no solo en tu vida, sino en la de tu familia; mientras más mamás decidan emprender en Guatemala activaremos la economía y mejoraremos la calidad de vida de muchísimas personas a nuestro alrededor.

Emprende! Se una MomBU

Con cariño,

Betsaida

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